jueves, 30 de septiembre de 2010

chispitas de luz

Como dos fugaces luceros que cruzan caminos en la negra bóveda celeste. Portando trayectorias y patrones tangentes pero opuestos,
dos convergen en el espacio-tiempo por un instante.
Radiante pero efímero,  un tropiezo que nunca debió ser.


Pero algo cambió. Ya nunca fueron los mismos.
Uno cae meteóricamente, ardiendo a través del éter.
Mientras la otra se apaga.
Se apaga por un instante mientras mira atrás,
para despúes fulgurar
 y emprender de nuevo el rumbo, iluminando lejanos firmamentos. 
 El tempestuoso viento cósmico del devenir acerca y separa sin jamás preguntar.

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