Hoy se fue nuestra bella nena Kala. Yo estuve al pendiende de ella desde el día que nos dijeron que había nacido. Cuando llegó con nostros, la cuidé y le di de comer. La vi crecer hasta convertirse en un torbellino. ¡Cuánta felicidad, y dolores de cabeza, nos dió! Viajó por todas partes con nosotros, siempre a nuestro lado. Regresé a Monterrey para cuidarla y estar con ella. Agradezco la oportunidad que tuve de poder estar con ella por última vez. También le agradezco infinitamente por las tres pequeñas joyas que nos dio, dos de ellas se quedaron con nostros: Brena y Kieran. Su legado perdurará en ellos.
Que tu bardo kármico del devenir sea breve y luminoso!
Nos vemos del otro lado!
Om mani padme hum.
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